A través de un comunicado publicado en su cuenta de Instagram, Rubén Albarrán, de Café Tacvba, anunció que presentó un pedido formal a las compañías discográficas que administran los derechos de su música para retirar el catálogo del grupo de Spotify. La iniciativa se enmarca en una campaña de boicot a la plataforma, identificada con el hashtag #boicotspotify, y responde a motivos éticos, políticos y artísticos.
“Entregué cartas a las disqueras WMM y UMM, que por contrato tienen el derecho de explotación del catálogo de Café Tacvba, pidiéndoles que bajen nuestra música de la plataforma Stupidfy por contravenir nuestra visión artística y nuestra ética, tanto personal como de la banda”, escribió Albarrán. En el mismo mensaje, convocó a sus seguidores a escuchar la música del grupo en otros espacios o directamente a boicotear la plataforma: Es momento de crear un nuevo mundo, más justo, horizontal y donde la música siga teniendo valor.
La postura del músico no es nueva ni impulsiva. Ya en julio de 2025 había anticipado su decisión, también desde Instagram, con un mensaje de tono combativo en el que denunciaba las regalías miserables que reciben los artistas y llamaba a quitarle la fuerza a la clase empresarial. En aquella publicación, Albarrán sostuvo que el boicot es el verdadero compromiso de los artistas con la sociedad y lanzó consignas como #boycotspotify y #escupespitify.
En un video difundido en ese entonces, el cantante profundizó sus críticas y explicó que uno de los ejes centrales de su rechazo es la inversión del CEO de Spotify en tecnología militar. ¿Se han enterado de que el dueño y CEO de Spitify ha invertido 600 millones de euros en tecnología militar? Tecnología que ahora mismo puede ser utilizada en contra de los niños en Sudán, en el Congo, en Palestina, en Ucrania… Esto es guerra en contra de la humanidad.
El líder de Café Tacvba también reconoció las dificultades prácticas de llevar adelante el boicot, especialmente por los contratos con sellos y agregadoras digitales. Sin embargo, subrayó que el rol del público es clave y los convocó a dejar de consumir la plataforma y a apoyar a los artistas en shows en vivo, que —según remarcó— siguen siendo la principal fuente de ingresos para los músicos.
La respuesta de Spotify:
Ante la polémica, Spotify respondió con un comunicado enviado a Rolling Stone Argentina. Respetamos el legado artístico de Café Tacvba y el derecho de Rubén Albarrán a expresar sus opiniones, pero los hechos cuentan una historia distinta. Spotify no financia la guerra.
En esa línea, aclaró que Helsing -la empresa vinculada a la inversión mencionada- es independiente y que su tecnología se utiliza para la defensa de Ucrania. Además, negó la presencia actual de anuncios del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) en la plataforma y defendió su política de inteligencia artificial, enfocada, según afirmaron, en proteger a los artistas humanos.
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