Eleanor Rigby es una de las canciones más celebradas en la historia de la música pop. Publicada el 5 de agosto de 1966 como un sencillo de doble lado A junto a Yellow Submarine ambas pistas pertenecientes al álbum Revolver, no tardó en cosechar un enorme séquito de fanáticos. Sin embargo, este clásico de The Beatles no habría existido sin un antecedente que lo precedió por un año: Yesterday.
Cuando Paul McCartney compuso Yesterday en 1965 y se la presentó al productor George Martin, este le propuso acompañar la melodía con un cuarteto de cuerdas. El resultado fue uno de los arreglos más icónicos de la música popular. Me resistí a la idea inicialmente, pero cuando funcionó me enamoré de ella, reconoció en su libro The Lyrics: 1956 to the Present, publicado en 2021. Aquella experiencia le abrió una puerta creativa que nunca volvería a cerrar.
Por ello, cuando McCartney compuso Eleanor Rigby, ya tenía claro el rumbo. Terminé escribiendo Eleanor Rigby con un componente de cuerdas en mente, admitió. No obstante, el enfoque estructural sería radicalmente diferente al de Yesterday. En lugar de las texturas suaves y melancólicas de aquella primera pieza, Martin se inspiró en los acordes punzantes que Bernard Herrmann había compuesto para la famosa escena de la ducha en Psicosis, la obra maestra de Alfred Hitchcock de 1960.
Cuando Paul me trajo Eleanor Rigby, pedía cuerdas: no el estilo smooth y legato de Yesterday, sino algo muy mordiente y al límite, recordó Martin en su momento. El arreglo final, ejecutado por un octeto compuesto por cuatro violines, dos violas y dos violonchelos, prescindió de la instrumentación de los miembros de la banda; de hecho, solo McCartney y John Lennon estuvieron presentes en el estudio durante la sesión de grabación del 28 de abril de 1966.
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